Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra

Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque se evitarán muchos inconvenientes.

Santo Tomás Moro
Photo by wendel moretti on Pexels.com

Recuerdo las palabras de una persona muy sabia, de quien aprendí mucho en la vida. Ella solía decirme lo mismo de otra manera: ‘No veas una montaña en donde solo hay una madriguera de topo’, es decir esos pequeños montículos de tierra formados alrededor del agujero donde viven los topos. Pareciera inverosímil confundir una cosa con otra, pero en la vida esto es un error muy común.

Hay cosa pequeñas que agrandamos con lupa, ya sea los defectos personales o del prójimo, problemas, dificultades o situaciones. Las deformamos y agigantamos a la medida de nuestro ojo enfermo. Otras veces vemos sombras donde no las hay.

Por eso felices los que tienen un corazón puro y limpio, porque su ojo ve la justa medida de todo. Esa justa medida, la da Dios. Felices los que ven la realidad con los anteojos del Señor y a través de su mirada.

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