Felices ustedes cuando sepan reconocer al Señor en todos los que encuentran…

Felices ustedes, sobre todo, cuando sepan reconocer al Señor en todos los que encuentran, porque habrán encontrado la verdadera luz y la verdadera sabiduría.

Santo Tomás Moro
Photo by Egor Kamelev on Pexels.com

Es fácil ver el rosto de Dios en los que nos aman, pero verlo en el que nos daña es puramente divino. Solo pueden acceder a esta gracia los que humildemente reconocen que si el otro es pecador, uno también lo es. Que no hay víctimas en este juego de libertades mal usadas, salvo en el caso de Cristo, único Cordero inocente. El que percibe esta Luz, podrá ver el fondo herido del corazón de su agresor. A su vez se verá a sí mismo como el ladrón arrepentido, que merece la purificación que le toca providencialmente sufrir, para lavar lo que hizo a otros de pensamiento, palabra, obra y omisión. El que se sabe amado y buscado, comprende el anhelo del buen Pastor , que quiere encontrar también al hermano ofensor, y cuando lo encuentra contagia su alegría a todo el cielo (Lc 15,7)

Me gusta citar como uno de los tantísimos ejemplos de los que encontraron la verdadera Sabiduría, a un hermano trapense asesinado, que sospechando su muerte pudo adelantarse a su asesino con esta carta:

 “Si un día me aconteciera -y podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que actualmente parece querer alcanzar a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia y mi familia recordaran que mi vida ha sido donada a Dios y a este país; …De todos modos, no tengo la inocencia de la infancia. He vivido lo suficiente como para saber que soy cómplice del mal que, ¡desgraciadamente!, parece prevalecer en el mundo, y también del que podría golpearme a ciegas.

Al llegar el momento, querría poder tener ese instante de lucidez que me permita pedir perdón a Dios y a mis hermanos en la humanidad, perdonando al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiere golpeado…

Evidentemente, mi muerte parecerá darles razón a quienes me han tratado sin reflexionar como ingenuo o idealista…Pero estas personas deben saber que, por fin, quedará satisfecha la curiosidad que más me atormenta. Si Dios quiere, podré, pues, sumergir mi mirada en la del Padre para contemplar junto con Él a sus hijos del Islam, así como Él los ve, iluminados todos por la gloria de Cristo, fruto de su Pasión, colmados por el don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias…

Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estés haciendo; sí, porque también por ti quiero decir este gracias, y este a-Dios, en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el Paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos. Amén. Inchalá.”  (Extractos de la carta del hermano trapense Christian de Chergé)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s